Texto oficial
Art. 34. Ninguna persona natural o jurídica que no
hubiere sido autorizada para ello por otra ley, podrá
dedicarse a giro que, en conformidad a la presente,
corresponda a las empresas bancarias y, en especial, a
captar o recibir en forma habitual dinero del público, ya
sea en depósito, mutuo o en cualquiera otra forma.
Ninguna persona natural o jurídica que no hubiere sido
autorizada por ley, podrá dedicarse por cuenta propia o
ajena a la correduría de dinero o de créditos
representados por valores mobiliarios o efectos de comercio,
o cualquier otro título de crédito.
Tampoco podrá poner en su local u oficina plancha o
aviso que contenga, en cualquier idioma, expresiones que
indiquen que se trata de un banco, de una empresa bancaria o
de una sociedad financiera; ni podrá hacer uso de
membretes, carteles, títulos, formularios, recibos,
circulares o cualquier otro papel que contenga nombres u
otras palabras que indiquen que los negocios a que se dedica
dicha persona son de giro bancario o de intermediación
financiera. Le estará, asimismo, prohibido efectuar
propaganda por la prensa u otro medio de publicidad en que
se haga uso de tales expresiones.
Se presume que una persona natural o jurídica ha
infringido lo dispuesto en este artículo cuando tenga un
local u oficina en el que, de cualquier manera, se invite al
público a llevar dinero a cualquier título o al cual se
haga publicidad por cualquier medio con el mismo objeto.
Las infracciones a este artículo serán castigadas con
presidio menor en sus grados medio a máximo. La
Superintendencia, en este caso, pondrá los antecedentes a
disposición del Consejo de Defensa del Estado para que
inicie las acciones pertinentes, sin perjuicio de que exista
acción pública para denunciar estos delitos.
En todo caso, si a consecuencia de estas actividades
ilegales, el público recibiere pérdida de cualquiera
naturaleza, los responsables serán castigados como autores
del delito de estafa.
En caso de que, a juicio del Superintendente, pueda
presumirse que existe una infracción a lo dispuesto en este
artículo, la Superintendencia tendrá, respecto de los
presuntos infractores, las mismas facultades de inspección
que su ley orgánica le confiere para con las instituciones
fiscalizadas, pudiendo aplicar al efecto el artículo 17 de
dicha ley.
Cualquier organismo público o privado, que tome
conocimiento de alguna infracción a lo dispuesto en este
artículo, podrá efectuar la denuncia correspondiente a la
Superintendencia.