Texto oficial
Art. 28. Ningun establecimiento de locos, sea público o particular, podrá abrirse sin dar parte al Intendente de la respectiva provincia. El Intendente tendrá la facultad de hacerlo examinar i reconocer i si no hubiere las condiciones de salubridad, separacion de sexos i servicio médico podrá mandarlo cerrar, si en un término prudente no se remedian o corrijen esas faltas.