Texto oficial
Art. 466. El demente no será privado de su libertad
personal, sino en los casos en que sea de temer que usando
de ella se dañe a sí mismo, o cause peligro o notable
incomodidad a otros.
Ni podrá ser trasladado a una casa de locos, ni
encerrado, ni atado, sino momentáneamente, mientras a
solicitud del curador, o de cualquiera persona del pueblo,
se obtiene autorización judicial para cualquiera de estas
medidas.